El otro

Cuando tomé esta foto,las lagrimas humedecían mis ojos.
Fue muy grande mi esfuerzo para poder seguir.
Brazalete de hilo, en lugar de un anillo.
No por mí, usted lo sabe,
por ella.
Siempre todo es por ella.

Por ella iba a marcharme aquel abril.
Por ella fui valiente,
y por ella fue que empaque sus cosas
y la saqué del mundo en que usted la cuidó.

Por ella escribo ahora, pese a todo.
No ha extrañado los lujos, como yo temí un día;
no ha perdido su risa, como aseguró usted…
No añora a sus amigas, como ella suponía.
Pero a veces en sueños llama a otro nombre.

Lleva en su cuello siempre esa joya que quiso rechazar,
y que habíamos traído para que financiara nuestra fuga.
Ama a otro más que a mí;
y me gustaría odiarlo,
arder en celos y llevarla más lejos
hasta que un día su recuerdo no la alcance.

Más eso es imposible.
Lo admiro demasiado.
Usted le dio la vida, le enseño lo que sabe.
Usted es responsable de sus dudas y miedos,
pero también de su forma de pensar,
de su invencible y desquiciante voluntad.

Le debo demasiado, pues se la debo a ella,
y si un día pudiera perdonarme,
y admitir que la quiere como siempre,
su hija – y un día un nieto – podrían a casa regresar
sin que el precio sea nuestra felicidad.

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