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Cuotas de Libertad

Corre el año 25 en el planeta que se convirtió en colonia de La Tierra. Los esclavos han perdido toda esperanza y los propietarios están en su mejor momento. La conquista fue terrible y, aunque son pocos los nativos que quedan para recordarlo, los más jóvenes han oído la historia.Les queda poco de lo que solían ser, y por eso lo atesoran.Ahí es donde ocurre esta pequeña historia, cuyo inicio se remonta al mismísimo descubrimiento de este planeta hoy colonizado.

En la celda 34, hay un muchacho que no pertenece ahí.
En una casa con forma de pastel, hay un muchacho que no pertenece ahí.
Las dos personas que saben a donde pertenecen están a punto de encontrarse.

Origen de la idea

Recuerdo poco sobre el origen de esta historia.
Por ejemplo, tengo una imagen clara de haber estado en el laboratorio de ciencias naturales del colegio donde hice ciclo común, viendo las alas de cierto bicho no clasificado, para sacar en claro las alitas de los Zaat, que en ese entonces tenían otro nombre. Recuerdo, haber escrito el inicio por lo menos dos veces. Muchas veces me lo conté a mi misma, de maneras distintas. Hay un personaje que no existía en algunas de las versiones, y en otras era muy diferente a como resultó en ésta. Constantes: el viaje, el río, las celdas, y la familia Mason… que en ese entonces tenía otro apellido… no… ¡No tenían apellido!

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