Nadie vive para siempre

Este relato surgió como parte de los preparativos del NaNoWriMo 2016 y describe un evento amargo en la vida de uno de los personajes; fuera de eso no está asociado con la historia que escribiré esta noviembre. 

Los detalles sobre el disparador creativo están al final.

Nadie vive para siempre

No puede recordar muy bien el nombre de la melodía, y la letra viene en un idioma que no entiende, pero ¡suena bien, caray! Así que Mikelo sigue silbando al son de su memoria hasta que el taxi se detiene frente a una casa enorme, con un jardín tan descuidado como la apariencia del dueño de la residencia.

Paga con un sólo billete, la diferencia es poca así que sonríe y murmura un “guarde el cambio” antes de desear una buena noche al conductor desconocido.

Controla el impulso de volver a silbar mientras entra con firmeza pero sin prisa a la morada de su socio. O, de los herederos de su socio, ahora que la situación ha cambiado tan abruptamente. Es una verdadera tragedia que nadie viva para siempre, ni siquiera una eminencia de la talla de el experto en biología y genética que le había abierto las puertas al mundo de los negocios.

Mikelo, en particular, preferiría vivir para siempre. También le hubiera gustado que este hombre lo hiciera. Pero no será así y el tuvo que venir aquí, a ver como un féretro lujoso encierra al hombre más brillante que ha tenido oportunidad de conocer.

Está devastado, y no le molesta que su desaliento sea visible en su expresión mientras intercambia saludos con científicos y políticos por igual. Ellos quieren hablar sobre política y ciencia, respectivamente; Mikelo destaca por no estar disfrutando el evento social en que se ha convertido el velatorio del dueño de una empresa tan notable por su gestión como por su área de investigación. La familia del anciano parece conmovida por ese hecho.

Mikelo no vino a codearse con los visitantes, por más que sean unos interesantes contactos en potencia.  Se limita a saludarlos y alejarse, dejándolos admirados por la lealtad de este pupilo que está demostrando no ser el insensible interesado que algunos suponían.

Vino a dar sus respetos al mentor y a consuelo a su familia.

Es sencillo reconocer a la mayor parte de los familiares entre toda esta gente. Son los que no van vestidos para sacarse fotos ni equipados para sacar fotos. Son los que tienen los ojos enrojecidos. Son los que murmuran instrucciones a los empleados.

Es una lástima que esas personas tan amables y afectadas no sean las que van a gestionar la empresa de ahora en adelante. Es una pena que no vayan a perpetuar el legado del adicto al trabajo. No van a firmar la línea punteada para convertir a Mikelo en jefe de investigaciones.

¡Habia estado tan cerca! El hombre ya se lo había ofrecido, el papeleo ya casi estaba.

Ahora la decisión estaba en manos de la esposa y el suegro de el otro candidato, tan capacitado como él pero menos simpático. Ese hombre no se había ganado al jefe, pero al parecer eso ya no hacía falta. Ahora había cambio de administración y Mikelo tendría que buscar trabajo en otro lado. Sí las cosas seguían así, tendría que aceptar la invitación de su hermana para trabajar en esos laboratorios en medio de ninguna parte.

Definitivamente era una desgracia que la gente muriera sin terminar lo que había empezado. Este día era terrible, con el único atenuante de que todavía podía recordar la tonada folk, aunque fuera inapropiado que empezara a silbar en un funeral, ya podría volver a ello cuando tomara un taxi para ir a casa.


Prompt provisto por: Irene Adler

 

Prompt: escribe acerca de un funeral al que tu antagonista asista
POV: del antagonista
Extension: 100 palabras mínimo

*Los hechos en este relato son previos a la novela aún no escrita que por ahora se titula Vertientes del Tiempo (¿a qué les suena el título?).


 

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