Minientrada

Es sencillo, en verdad,
iniciar una guerra.

Desecha la opinión de tu interlocutor,
ignora su dolor,
y te estarás buscando una pelea.

Demanda sin saber si el otro puede
o niega sin pensar más que en ti mismo;
¿lo tienes?
Pues, perfecto, también tienes un pleito.

Ve la paja en el ojo de tu hermano
y niega la existencia de una viga en el tuyo
para que las discusiones no terminen.

Como dije, es sencillo,
empezar un conflicto.

Por la luz, por la noche;
en nombre de la paz.
Basta con decir “yo”
una vez y otra más,
y pensar en ganar

en lugar de entender.


 

Ejercicio: Receta para una discusión

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Telarañas y versos

Creía que debía construirles un hogar.
Una caja de zapatos,
Un puñado de fotos,
Siquiera una carpeta de historias por contar.

Pero una maquina de escribir prestada
no cabe en espacios tan pequeños
así como no caben en palabras los sueños,
y ella quedo fuera cual historia olvidada.

Ella.
Mi mejor amiga de otros tiempos,
cuando las historias eran cuentos.

Ella.
Cantaba cada letra y cada espacio
y aun con errores estaba en cada paso.

Ella.
No se que le pasó cuando me fui,
si alguien me lo dijo, no lo oí.

No hable de nuevo a través de sus teclas,
no se en dónde estará, oxidada y sola.
¿Recuerda acaso como contar historias?

Versos sin sentido

En esto de los versos
he sido una vergüenza
desde mi primer texto.

Igual que una fridera,
de triturar verdura
tiene muy poca idea;

y nadie hay en la tierra
que explique a un buen comal
como cortar un filete de ternera.

Pero todo es posible
y nada es demasiado
cuando sólo se escribe.

Me prepara la cena
un pez fuera del agua.
¿Y yo? Escribo un poema.

Mi poema es un cuento
la cena será el libro de recetas
que ahora es endulzado por un cuenco.

El postre, servido en el cuchillo,
consta de zanahoria
y un poco de tomillo.

De tomar, el aceite,
servido en una caja de cereal
o quizá en un sorbete.

Tomaré mi sopa de receta
con cualquier tenedor de la cocina
y usaré mi poema como servilleta.

Minientrada

Detente.

No puedes avanzar sin objetivos
Andar a ciegas te llevará al vacío.
Yo conozco ese error porque fue mío,
sé del dolor de los pasos perdidos.

Mírate.

Sin mentiras, ahora que estás a solas,
juzga lo que has andado y lo que falta.
Y si esa aspiración era muy alta
regresa como al mar las olas.

Y sigue.

En busca del mismo destino
o de uno diferente en cualquier forma,
ahora que el mundo distinto se torna;
escoge para ti el mejor camino.

Siempre.

No porque mal anden los cimientos,
nada más por si acaso,
mide siempre tu próximo paso
para no perder tiempo en arrepentimientos.

El otro

Cuando tomé esta foto,las lagrimas humedecían mis ojos.
Fue muy grande mi esfuerzo para poder seguir.
Brazalete de hilo, en lugar de un anillo.
No por mí, usted lo sabe,
por ella.
Siempre todo es por ella.

Por ella iba a marcharme aquel abril.
Por ella fui valiente,
y por ella fue que empaque sus cosas
y la saqué del mundo en que usted la cuidó.

Por ella escribo ahora, pese a todo.
No ha extrañado los lujos, como yo temí un día;
no ha perdido su risa, como aseguró usted…
No añora a sus amigas, como ella suponía.
Pero a veces en sueños llama a otro nombre.

Lleva en su cuello siempre esa joya que quiso rechazar,
y que habíamos traído para que financiara nuestra fuga.
Ama a otro más que a mí;
y me gustaría odiarlo,
arder en celos y llevarla más lejos
hasta que un día su recuerdo no la alcance.

Más eso es imposible.
Lo admiro demasiado.
Usted le dio la vida, le enseño lo que sabe.
Usted es responsable de sus dudas y miedos,
pero también de su forma de pensar,
de su invencible y desquiciante voluntad.

Le debo demasiado, pues se la debo a ella,
y si un día pudiera perdonarme,
y admitir que la quiere como siempre,
su hija – y un día un nieto – podrían a casa regresar
sin que el precio sea nuestra felicidad.

Invocando al insomnio

Ayer soñé que me querías.
Y al despertar creí que te quería.
Tuve miedo a dormir
y que cambiara el sueño.
Tuve miedo de verte
y que te percataras
de que yo estaba rara.

En medio de la noche
invocando al insomnio,
luchando contra el sueño,
pensé que podía amarte.

Me pregunté por qué.

No conseguí respuesta.
Quizá porque el amor
no tiene explicación…
Quizá porque no existe
tal cosa como el amor.

Afecto, sí lo hay.
Pero, ¿amarte, con errores,
problemas y todo?
Sí, podría.
Pero… ¿amarte?
Y luego, esperar… ¿qué?

La nota sin leer

Un papel en el suelo.
¿Lo levanto, o lo olvido?

Mejor me lo imagino.

Una nota escrita en sangre,
no es de rey porque eso sería plagio.
Una nota inventada.
Y sin embargo tiene un destino, un lector.
… ¿O no?

¿Quién escribió la nota?
¿La habrán leído ya?
Tentación en el suelo,
clama por ser abierta.
Es un papel doblado, nada más.

Papel doblado, perdido, olvidado.
Clama, por ser leído,
algo debe decir.

Es solamente una nota sin leer.
O una carta que no gustó al lector.

Si yo la levantara…
si extendiera el papel…
Quizá nada encontrase;
una hoja vacía sin lector.

Sé que si lo leyera
sufriría al descubrir
que es un papel doblado
sin nada que decir.

Pequeña nota sin lector,
sin haber sido escrita
en la hoja de cuaderno.
Sin ser jamás leída,
solamente un producto
de mi imaginación.

Pero, sigue en el suelo,
¿no es así?
¿La levanto, o la olvido?

Alas de harina

Lo que pasó fue que cerré los ojos
lo que no debí hacer fue suspirar.
Y cuando me engañaste,
fui yo quien se engañó;
pero, tuya la culpa,
mío sólo el error.
Si tú hubieses tardado unos minutos,
no existirían ahora,
ni pena ni poema;
yo sólo pensaría en lo demás.
Lo demás.
Malo también,
pero ajeno, aunque no deba serlo.
Triste como tu voz,
y todo lo cercano que no eres.
Todo lo que es verdad
es la misma desgracia,
y ahora, para evadirme,
regresaré a mis libros,
donde al dolor no lo releva más dolor,
y las buenas acciones son en sí mismas premio.
Donde el honor vale más que el dinero
y la voluntad no debe
doblegarse por hambre.
Donde si fueras tú,
sabrías que soy yo.
Donde nada es verdad,
pero algo sale bien.

Verdugos

¡Decapítale!
Sabes que lo merece y con eso te consuelas…
¿O eres de esos pocos que disfrutan ver sangre?

¿No sabes lo que hizo?
Quizá quitó una vida…
A eso mismo te dedicas,¡qué curioso!

“Pero ellos lo merecen”, insistes mientras matas.
¿Conoces sus motivos?,
¿conoces a sus víctimas?

¡Muchas veces has dicho que no tienen excusa!
Pero tú si la tienes.
Eso dices.

La verdad es que “está bien”, porque se trata de ti.
Así eres tú con todo y todos somos como tú.

Somos inocentes siempre;
nuestra excusa es siempre justa.
Más, por actos semejantes a los nuestros,
al vecino hay que decapitarle.