Distante

Malas Historias
Colección de relatos inspirada en los disparadores literarios que propone la Agenda Creativa 2016 de Indigo Crea.

 


Es medianoche. Melinda quiere bailar un vals y su ignoto hermano gemelo le ofrece la mano como invitación.

—¿Debería tener miedo? —pregunta la adolescente, mientras asumen la posición inicial.

—Hay un par de posibilidades bastante aterradoras —responde él, y hoy su voz es grave por primera vez—, pero no ganas nada con asustarte en éste momento.

—Sin miedo, entonces.

La música es la voz distante de personas ocupadas y un constante bip bip bip, que a veces pierde el ritmo. Pero es un vals perfecto para ellos.

—¿Puedes decidir eso, Mels? —la curiosidad de su hermano es auténtica.

—Aquí sí. ¿Tú no?

Sus rizos negros se sacuden cuando él niega con la cabeza.

—Yo estoy muy asustado ahora.

La luz es brillante pero no ayuda a ver bien, sólo opaca las estrellas. Es imposible definir de donde proviene y cuál es su propósito.

—¿Y tú por qué?

—Si todo sale como ellos quieren, no vendrás más por aquí.

El bip se acelera y desaparece antes de regresar con mejor ritmo.

—Vendré, tarde o temprano. O me quedaré.

—Que no te asuste. Cuando tengas la experiencia completa te gustara. Preocúpate de que hagan algo tonto y no puedas sentir los dedos ni quedarte aquí.

—Lo sé. Y a veces pienso en quedarme. Pero, nuestra familia…

—Todo a su tiempo, hermanita.

Las luces se apagan.

—Oh… Buena  suerte allá…

Apenas puede oír esa última palabra y lo demás llega como un susurro demasiado lejano como para entenderlo, pero aún puede sentir las manos de su hermano sujetando las de ella,

—Gracias, hermanito… Volveré de un modo u otro. Y… Lamento lo del cordón umbilical.

Quizá no alcanzó a oírla, ahora él ha desaparecido, desaparece todo… Oh, sí hay una luz, y personas con batas…

—Algo está mal..

—Está despierta.

Las personas en batas intercambian frases y alguien resuelve el problema que había surgido con la anestesia.

 

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